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uesta
bajo la advocación de
Nuestra
Señora del
Rosario
y Ánimas.

Carta de ingreso fechada en 1879
y capitulos reglamento estatutario
Cuenta
Javier Fernández en su libro:
"EL
LEGADO HISTÓRICO CULTURAL DE PUENTE CASTRO" (colección "Aljama")
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Era su obligación el pagar los entierros, ofrecer misas, hacer sufragios
por las ánimas del purgatorio. La fiesta se hacía hacia el día de
la Concepción de Nuestra Señora, misa cantada con diácono y subdiácono
y procesión alrededor de la iglesia.
Un rito importante era el acompañar al Viático cuando se llevaba a una
persona enferma. Asistía un Hermano con una vara y el resto de vecinos
portaban velas encendidas, una esquila anunciaba el paso de la comitiva,
la gente expectante al oír el sonido se santiguaba(.........) Se rezaba
el Rosario de la Buena Muerte y el finado se sentía arropado en sus últimos
minutos por familiares y amigos. La regla de 1673 se conserva aun escrita
en pergamino, con tinta de pulpa de agallarota de roble y firmada por
Juan, obispo de León.
Sobre el año 1879 se hace la nueva Regla de la Cofradía de las Ánimas.
Hay algunas variaciones en la forma pero no en el fondo.
Me
cuentan, que cuando se moría algún hermano, el abad mandaba tocar la campanilla
por la calle, con un melancólico ritmo, haciendo un llamamiento a los
vecinos. Hacían turnos de vela y se colocaban dos pendonetas negras en
la puerta de la casa donde había ocurrido el óbito. Mientras tanto otros
hermanos hacían la sepultura.
Todos
los Cofrades asistían al entierro y a la misa iban con insignia.
La
devoción popular a las ánimas llegaba a su punto culminante en el mes
de noviembre, no faltaba ningún hermano a la novena.
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